La implantación de colmenas en el cultivo en su momento optimo es esencial para tener una buena calidad de semillas y mayor porcentaje de ellas.

 Las abejas son las mejores estabilizadoras de semillas, no existen bride que las iguales, dichos animalitos no tienen derecho a vacaciones, ni paro, ni bajas medicas, ni sábados o domingos, en su genética solo cuenta sobrevivir.

A primera hora de la mañana cuando los primeros rayos de luz calientan la colmena, el enjambre comienza su actividad, las obreras se esperezan, desayunan y comentan los mejores puntos de recogida de néctar, mientras que el campo se seca de su habitual rocío.

Una vez identifican un cultivo de cáñamo, la mayor parte del enjambre lo visita debido a la facilidad con la que las abejas pueden trabajar este cultivo. Por la mañana temprano, una vez reluce bien el sol las flores masculinas abren sus pétalos dándole a las abejas la posibilidad de recolectar el polen masculino, del cual se impregnan. Con la subida de las temperaturas la inflorescencia femenina comienza a segregar resina como método para evitar la deshidratación de la planta, es en ese momento cuando las abejas comienza la polinización de la cannabis Sativa.

Además los beneficios aportados a los productos como miel, polen o jalea real de las colmenas debido a esta práctica son desconocidas. En la recolecta de polen y resina desarrollados por la abeja arrastra cannabinoides y terpenos hacia el interior de la colmena.

Esta práctica repercute de dos maneras, la primera introduciendo los cannabinoides en la alimentación humana sin ningún tipo de riesgo puesto que antes de afectar a la especie humana moriría el colmenar, además de aumentar la proliferación de zánganos al año siguiente, y la segunda repercusión es sobre la sanidad del mismo enjambre o colmenar puesto que ya conocemos que una de las cualidades del cáñamo es su poder acaricida debido a sus cannabinoides y terpenos, coincidiendo con el principal enemigo del colmenar un acaro llamado Varroa. Se han realizado bastantes ensayos donde se demuestra que no muere el acaro pero lo ahuyenta de forma natural.

Las abejas lo saben, por ese motivo cuando se llega a una besana de cáñamo a partir de las 10:00 de la mañana cualquier día de la floración se escucha un zumbido que aumenta con la subida de temperatura, dando lugar a convertirse el campo de cáñamo en un inmenso enjambre. Otra observación que hemos podido contrastar es que si el colmenar se encuentra a mas de tres kilometro del cultivo, el colmenar abandona la caja y se asientan en las inmediaciones del cultivo, en algún tronco de olivo, construcción abandonada, etc.

P.D: Apicultor, si algún enjambre se te extravía búscalo cerca del cáñamo. 

Publicado: 14 de Abril de 2016